La sombra de Trump ya está ayudando a Putin en UcraniaMaría Ramírezel febrero 23, 2024 a las 9:23 pm

Cuando le preguntan a Volodímir Zelenski sobre Donald Trump suele responder con mucha cautela, haciendo un esfuerzo especial por medir cada palabra. En enero, durante una entrevista con la televisión británica Channel 4, el presidente de Ucrania incluso se pasó del inglés al ucraniano para contestar de manera más precisa a la pregunta de si le “asustaba” una posible victoria del republicano en las elecciones presidenciales de Estados Unidos el próximo 5 de noviembre. 

El periodista que lo entrevistaba le pidió que se dirigiera a Trump en inglés por las palabras del expresidente de Estados Unidos y defensor habitual de Vladímir Putin sobre el hecho de que él iba a arreglar la guerra en Ucrania “en 24 horas”. Zelenski dijo, en ucraniano (según el doblaje), que lo que decía Trump era “muy peligroso” porque sonaba a negociar sin Ucrania, pero matizó, en inglés, que tal vez se trataba de un mensaje electoralista y que entendía que es “un periodo complicado” en Estados Unidos. Empujado por el entrevistador británico, Zelenski dijo que sí invitaría a Trump a Kiev y añadió: “Tal vez Donald Trump tenga de verdad alguna idea y pueda compartirla conmigo”. 

Zelenski contó que no ha vuelto a hablar con Trump desde que no es presidente, es decir, antes de que empezara la invasión rusa a gran escala de Ucrania. 

En enero de 2020, cuando era todavía presidente, Trump fue sometido a un proceso político -el primero de los dos impeachment- en el Congreso de Estados Unidos por una llamada en julio de 2019 para intentar presionar a Zelenski con la ayuda militar a cambio de que buscara supuestos trapos sucios del hijo de Joe Biden, su entonces potencial rival. Hunter Biden había sido asesor de una empresa energética ucraniana. Zelenski, que acababa de ser elegido presidente de Ucrania cuando habló con Trump, dijo después que se quedó pasmado, pero intentó quitarle importancia para no ponerse en contra al mandamás de Estados Unidos. 

Trump, que alaba con frecuencia a Putin y se ha beneficiado de campañas a su favor en redes sociales financiadas por el Kremlin, ha animado varias veces en las últimas semanas a Rusia a que invada países de la OTAN que no gasten al menos el 2% del PIB en defensa. España está entre los que no cumplen ese objetivo. El mensaje de Trump sobre la muerte del opositor ruso Alexei Navalni en prisión no condena lo ocurrido y utiliza las mismas palabras del Kremlin de “muerte súbita”.

La intervención de Trump ha hecho que los republicanos paralicen la ayuda militar a Ucrania, que ahora está en cuestión para los próximos meses. Tras su aprobación en el Senado, legislación para mantener la asistencia militar a Ucrania para garantizar su capacidad de defensa está ahora bloqueada en la Cámara de Representantes, donde los republicanos tienen mayoría y pocas intenciones incluso de debatirla. 

Los mensajes anti-ucranianos han calado entre los votantes republicanos, que son aislacionistas o incluso ven con simpatía el autoritarismo de Putin. El 48% de los que se identifican como republicanos en Estados Unidos creen que su país está dándole “demasiada” ayuda a Ucrania, según una encuesta de Pew Research. El 20% de los republicanos dicen que, pese a las limitaciones en el uso del arsenal para evitar que los ucranianos lleguen a territorio ruso, la ayuda es “suficiente” y sólo el 13% creen que “no es suficiente”. El resto no está seguro. En cambio, sólo una minoría de demócratas -el 16%- aseguran que Estados Unidos da “demasiada” ayuda a Ucrania. 

Los republicanos son más escépticos sobre la ayuda que merece Ucrania desde el ataque de Putin hace dos años y la mayoría no considera que la invasión rusa sea una amenaza para Estados Unidos. También tienen una opinión más negativa sobre la OTAN o Zelenski que el resto de sus compatriotas aunque siguen considerando a Rusia como “un enemigo”, según Pew.

Otra encuesta de YouGov mostraba en enero de 2022 que los republicanos tenían una opinión más favorable de Putin que de Biden, la vicepresidenta Kamala Harris o el Partido Demócrata (dentro de lo negativas que eran todas las opiniones).

Catherine Belton, periodista de investigación del Washington Post y autora del libro Los hombres de Putin (Península, 2022), habla con frecuencia con oligarcas y otros representantes de la élite rusa, y cree que el Gobierno de Moscú y su entorno cuentan ya como una ventaja la situación en Estados Unidos en los próximos meses gane quien gane. “Esperan que haya una crisis profunda en Estados Unidos y que Estados Unidos esté paralizado”, explicaba hace unos días en una charla en el Frontline Club, un club de periodistas en Londres. 

Según Belton, hay un cambio respecto al verano pasado, cuando tras el amago de golpe de Yevgueni Prigozhin, hubo “un vacío de poder durante dos meses”, pero «eso ha desaparecido entre la élite… creen que están ganando, creen que pueden rediseñar el orden mundial”.

A la vez, las élites cercanas al Kremlin saben que tienen un aliado en Trump, que ya está surtiendo efecto por el temor de los republicanos a contradecir sus instrucciones de paralizar el paquete de ayuda a Ucrania. “Las palabras de Trump son como música para los oídos del Kremlin. La gente de Putin está salivando con la perspectiva de una victoria de Trump y la parálisis política en el Congreso”, dijo Belton.

En la conferencia de seguridad de Munich, la vicepresidenta Harris se reunió con Zelenski y le volvió a repetir que tiene el respaldo de la Administración Biden, pero poco puede hacer si el Congreso sigue bloqueando la ayuda. Zelenski pidió que haya “unidad” en Estados Unidos, algo cada vez más difícil. 

La nueva generación de republicanos, más fieles a Trump, es la mayor defensora de la idea de que no merece la pena ayudar a Ucrania frente a Putin. El senador republicano de Missouri Eric Schmitt, elegido en 2022 y de 48 años, presumía de que “casi todos los senadores republicanos menores de 55 años” y “15 de los 17 elegidos desde 2018” habían votado en contra de la ayuda a Ucrania en el Senado. 

Putin dijo hace unos días que preferiría que Biden ganara las elecciones de Estados Unidos porque es un político “más predecible, más experimentado, de la vieja escuela”, pese a sus campañas contra los demócratas, en particular Hillary Clinton, que fue secretaria de Estado e intentó mejorar las relaciones con Putin como el resto de la Administración Obama sin ningún resultado. Rusia y Wikileaks colaboraron en la campaña de 2016 para hackear el servidor de emails del Partido Demócrata y difundir posible información comprometedora (había poca) mientras estaban en permanente contacto con el equipo de Trump, según el informe del fiscal especial Robert Mueller.

Aunque la palabra de Putin sobre sus preferencias electorales en Estados Unidos tiene un valor limitado, la vuelta de Trump también puede complicar uno de los mensajes de la ofensiva rusa contra Ucrania y contra Occidente en general si el Kremlin tiene un amigo en la Casa Blanca.

“No estoy tan segura de que Putin quiera un amigo en Washington”, dijo Olesya Khromeychuk, historiadora y directora del Instituto Ucraniano de Londres, en el Frontline Club: “Ahora presenta a Estados Unidos como un enemigo de su propia gente… Le conviene decir que está en en una guerra contra Estados Unidos”. Según Khromeychuk, es “impredecible” qué pasará si Trump es presidente. 

La opinión pública europea teme una victoria de Trump y cree que ayudaría a Putin, según una encuesta para el European Council of Foreign Affairs en 12 países europeos, entre ellos España. Sólo el 14% de los europeos estaría satisfecho con que el expresidente volviera a la Casa Blanca: Trump no tiene ni el apoyo mayoritario ni en la Hungría de Orbán ni entre los votantes de partidos de extrema derecha en países como Francia, Italia y Alemania. Según la misma encuesta, el 53% de los ciudadanos cree que la elección de Trump haría “menos probable” la victoria de Ucrania y sólo el 9% cree lo contrario. 

“Muchos europeos verían la reelección de Trump como un regalo para Putin”, escriben los académicos y autores del informe paneuropeo Ivan Krastev y Mark Leonard. 

También señalan que hay una “nueva dicotomía” en la opinión pública europea sobre qué significa la paz en Ucrania “que puede deberse en parte a la perspectiva del regreso de Trump, que ya está remodelando las elecciones que afrontan los líderes europeos”. “El peligro es que Trump -y Putin, que ha sugerido que está abierto a negociaciones- intente retratar a Ucrania, y a sus partidarios, como el partido de ‘la guerra eterna’ mientras ellos se arrogan el manto de la ‘paz’. Es crucial que Ucrania y sus aliados europeos hagan todo lo que puedan para prevenir esta distorsión de la verdad”, escriben Krastev y Leonard. “El reto es definir qué significa en la práctica estar a favor de ‘la paz’. Los líderes europeos pueden empezar a hacer la distinción entre ‘paz duradera’ y ‘paz en términos rusos’… Una victoria rusa no es paz. Si el precio de terminar la guerra es convertir a Ucrania en tierra de nadie, sería una derrota no sólo para Kiev, sino para toda Europa”. 

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