Lunes, 20 de noviembre de 2023
El ultraderechista Javier Milei gana las elecciones en Argentina
Argentina ingresa en una nueva era en su historia política con la elección de un ultraderechista en la presidencia. El economista Javier Milei, de 53 años, candidato de La Libertad Avanza, obtuvo 55,7% de los votos en el balotaje, frente a 44,2% del abogado peronista Sergio Massa, postulante de la coalición Unión por la Patria, con 94% de las mesas computadas.
El resultado indica que Milei cosechó la inmensa mayoría de los votos del 23,8% que había sufragado por la derechista Patricia Bullrich, de Juntos por el Cambio, en la primera vuelta. Con ese dato, otro ganador de la elección, un escalón más abajo que Milei, resulta el expresidente conservador Mauricio Macri (2015-2019), quien brindó el apoyo al ultraderechista tras la primera vuelta, al costo de desarmar su propia coalición.
El extremista obtuvo grandes triunfos, superiores a los cuarenta puntos porcentuales, en provincias relevantes por su peso electoral como Córdoba y Mendoza. También ganó con claridad en Santa Fe, la ciudad de Buenos Aires y la Patagonia.
Massa necesitaba un triunfo amplio en la provincia de Buenos Aires para contrarrestar la ventaja del ultra en la zona central. No lo obtuvo, fue casi empate. La ventaja del peronista sobre Milei fue de apenas 1,5 puntos porcentuales en esa provincia en la que reside 37% de los argentinos.
La contundencia de la victoria extremista, superior a la prevista en las encuestas más favorables a Milei, llevó a Massa a reconocer la derrota pasadas las ocho de la tarde (medianoche de España), antes de que se difundieran los datos oficiales.
"Quiero agradecerles a todos aquellos que en esta discusión de dos propuestas de país que se ponían en juego: gremios, organizaciones sociales, organizaciones de la sociedad civil, y a la conmovedora micromilitancia en el subte (metro), en el barrio, casa por casa", dijo el candidato y ministro de Economía, escoltado en el escenario en un centro artístico en el barrio de Chacarita por su esposa, Malena Galmarini, el postulante a vicepresidente, Agustín Rossi, y el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, entre otros dirigentes.
En los días previos, Milei, Bullrich y allegados habían atizado la idea de que la alianza gobernante podría cometer fraude, algo impensable en el sistema electoral argentino, que no registra antecedentes de esa índole en el pasado siglo.
Massa, circunspecto, aludió al tema: "La Argentina tiene un sistema democrático sólido, que además es transparente y respeta siempre los resultados".
El postulante derrotado salió bien parado en un peronismo sometido a años de una pelea extenuante entre el presidente, Alberto Fernández, y la vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, quien se aproxima a su ocaso político. Ambos políticos tienen bajos índices de aprobación al cabo de un gobierno que, pandemia, guerra y una sequía histórica mediante, no logró revertir, y en algún caso empeoró, la crisis social, cambiaria y de deuda legada por Macri en 2019.
"Había dos caminos. Elegimos el de la defensa del sistema de seguridad en manos del Estado (en lugar de la libre venta de armas); promover y defender el camino de defensa de la educación pública y la salud pública (antes que la privatización) como valores centrales", dijo Massa con un mensaje medido que lo coloca como jefe de la oposición.
"Elegimos defender a la industria nacional, al trabajo argentino, a nuestras pequeñas empresas y a los trabajadores con derechos porque es la mejor forma de construir movilidad social ascendente y el progreso para nuestra nación", completó.
El postulante derrotado se dirigió a "los once millones de argentinos que nos acompañaron". "Hay miles y miles de argentinos como los que están acá que tienen la convicción y el valor de defender este país inclusivo en el que creemos... con igualdad de oportunidades y una Argentina justa", dijo.
El ministro de Economía llamó por teléfono a Milei para reconocer la victoria y reforzó que el presidente electo debe hacerse responsable y "dar certezas y transmitir garantías" para las próximas tres semanas, antes de la toma de mando presidencial, prevista para el 10 de diciembre.
La propuesta de dolarización y de virtual extinción del Estado de parte de Milei pueden disparar la volatilidad cambiaria e inflacionaria, de por sí altas en Argentina, según prevén economistas de todas las tendencias.
El presidente Fernández fue uno de los grandes ausentes de la campaña junto a quien resultó ser la gran opositora a su gestión, Cristina. El jefe de Estado reconoció el resultado y se dijo dispuesto, vía Twitter, a "trabajar en unidad con todos los sectores que integran el movimiento nacional que siempre luchará por una patria justa, libre y soberana".
La derechista Bullrich, en tanto, expresó: "Te felicito, de corazón". "Ganó el cambio profundo por el que venimos trabajando hace años", agregó.
La excandidata conservadora, llamada a ocupar una posición relevante en el ejecutivo ultra, completó el giro de su carrera política. Al calor de la campaña para la primera vuelta, Milei la había calificado como "montonera asesina" y la había acusado, falsamente, de colocar bombas en jardines de infantes, porque Bulrich había sido peronista de izquierda en la década de 1970. Sus dos primeros novios permanecen desaparecidos. Cinco décadas después, su vida la encuentra apoyando a Milei y a la vicepresidenta electa, Victoria Villarruel, que son abiertos negacionistas del terrorismo de Estado.
El cúmulo de propuestas retrógradas de Milei y Villarruel promete sacudir la política argentina.
En el plano de los derechos humanos, Villarruel lleva la voz cantante del negacionismo e, incluso, la reivindicación de la dictadura militar que causó 30.000 desaparecidos entre 1976 y 1983. La vicepresidenta electa acusa a diario a hijos, padres y hermanos de desaparecidos de ser familiares de "terroristas". Esta abogada lleva casi tres décadas de coordinación con represores de detenidos y sus abogados, con quienes escribió libros y difundió su versión de la historia.
Villarruel anticipó que tratará de convertir el sitio de memoria histórica ubicado en la ex Escuela Superior Mecánica de la Armada, norte de la capital argentina, desde el que desaparecieron 5.000 argentinos durante la dictadura, en un parque público "para que disfruten todos los argentinos".
Milei planteó que tratará de revertir la ley de interrupcíón voluntaria del embarazo sancionada en 2020, que someterá la política exterior al eje de Estados Unidos e Israel, que no tendrá relaciones institucionales con Brasil y China (los dos principales socios comerciales de Argentina) porque sus presidentes son "comunistas", que privatizará la estratégica Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) y que aplicará un recorte de gastos mucho mayor al que reclama el Fondo Monetario Internacional.
En cuanto a medidas que el economista —surgido en carrera fulgurante desde las pantallas televisivas a fuerza de insultos y violencia explícita— denomina de segunda y tercera generación, también se encuentran en agenda la venta de órganos, niños, calles, animales, ríos y mares.
Para ello necesitará de mayorías parlamentarias con las que no cuenta, ni siquiera con el apoyo de los diputados y senadores que responden a Macri.