PP y Vox boicotean el Orgullo LGTBI en instituciones en las que gobiernanIñigo Adurizel junio 27, 2024 a las 8:18 pm

Los carteles que anuncian el Orgullo en Madrid, colocados por el ayuntamiento de José Luis Martínez-Almeida, del PP, no hacen alusión al colectivo ni a sus reivindicaciones. En València y Toledo –dos capitales donde los populares gobiernan con Vox– agentes de policía retiraron este jueves por la fuerza banderas arcoíris colocadas por la izquierda. Y en Extremadura, un diputado de la extrema derecha, que también gobierna la región con el PP, equiparó esta semana la lucha por la igualdad y la diversidad con asociaciones de “bigotudos que fuman”.

La celebración del Orgullo LGTBI de 2024 que se conmemora este viernes evidencia, un año más, los intentos de las derechas de PP y Vox de invisibilizar las reivindicaciones del colectivo y sus símbolos en multitud de instituciones en las que gobiernan. A la negativa a colgar la bandera arcoíris que representa la lucha de lesbianas, gays, transexuales, bisexuales y queer en balcones y ventanas de ayuntamientos o parlamentos autonómicos se suma el intento de los partidos de Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal de reducir el Orgullo a una fiesta al margen de la lucha por la igualdad y la diversidad.

En Madrid, uno de los grandes bastiones de las políticas de las derechas –pero que suele ser el centro de la reivindicación del colectivo en la manifestación estatal del próximo 6 de julio–, las personas LGTBI han visto reducidos sus derechos desde el último Orgullo. En diciembre, la mayoría absoluta del PP en la Asamblea de Madrid eliminó de la ley trans regional –aprobada en 2016– el concepto de ‘identidad de género’. Además, de vuelta a la patologización, el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso volvió a obligar a que los menores trans pasen por un examen médico antes de poder optar a tratamientos para el reconocimiento de su género y se explicitó que la atención psicológica o las valoraciones psiquiátricas no serían muestra de discriminación. También en educación se eliminaron los contenidos relativos a las personas trans de los currículos.

En la norma que hace ocho años salió adelante con consenso, incluso con los votos del PP, se especificaba que debía respetarse “la imagen física del alumnado trans” y de la “libre elección de su indumentaria”. Pero en su modificación unilateral, sin el respaldo del resto de partidos presentes en la Asamblea, el equipo de Ayuso añadió una condición que trata de ponerle fin: “Sin menoscabo del debido respeto al resto de alumnos y las normas del centro educativo”.

La ley anterior recogía el derecho de las personas trans a acceder a “las instalaciones” de los centros educativos “de acuerdo con su identidad de género, incluyendo los aseos y los vestuarios”. Con la modificación del e equipo de Ayuso, el texto quedó redactado de la siguiente manera: “Si realizan actividades diferenciadas por sexo, se garantizarán las necesidades del alumno transexual, sin menoscabo de los derechos y la intimidad de los demás alumnos, especialmente de las chicas”.

En el caso de la ley ante la LGTBIfobia –aprobada también por consenso en 2016– se retocaron aspectos sanitarios, organismos como el Consejo LGTBI de la Comunidad o el régimen sancionador. Una de las partes centrales de la reforma fue el ámbito educativo, que concentró cinco de los 20 artículos derogados, entre ellos el que atajaba el acoso escolar. Se eliminó, en concreto, el plan contra el acoso a los alumnos LGTBI y la realidad del colectivo se retiró de los currículos en los centros educativos.

Precisamente esta semana el Gobierno recurrió ambas modificaciones de las leyes LGTBI de la Comunidad de Madrid ante el Tribunal Constitucional, por lo que las dos reformas quedarán sin efecto hasta que los magistrados decidan sobre su constitucionalidad. La ministra de Igualdad, Ana Redondo, consideró que “las disposiciones de la Comunidad de Madrid son una limitación de derechos en el reconocimiento trans y LGBTI”.

Tacones y condones en los carteles de Madrid

También ha sido polémica en los últimos días la actitud del Ayuntamiento de Madrid por los carteles y banderolas con los que anuncia los actos del Orgullo de la capital, que se prolongarán hasta el domingo, 7 de julio. El equipo de José Luis Martínez-Almeida ha decidido dejar fuera siglas del colectivo LGTBI, sus reivindicaciones y hasta la bandera multicolor. En su lugar, en los carteles han colocado un ilustración que simula una fiesta de confeti con fondo azul y salpicado de dibujos de tacones rojos, flores, copas de cocktail y preservativos.

“Almeida reduce el Orgullo LGTBI a sexo, tacones y alcohol. Una descripción burda y burlona de una reivindicación histórica por el derecho a existir. La vergüenza que provoca el Ayuntamiento de Madrid se multiplica cada año”, criticó la portavoz de Más Madrid en la Asamblea, Manuela Bergerot. “El Orgullo no es una simple fiesta de confetis, tacones y preservativos. Es la reivindicación pacífica y respetuosa de los derechos de las personas LGTBI”, añadió la ministra de Igualdad, que consideró que los carteles son “un nuevo intento del PP de invisibilizar y denostar al movimiento”.

El alcalde se defendió de las críticas: “Las fiestas del Orgullo se tienen que celebrar y no pasa nada por poner en un diseño una copa o unos tacones, por la tradicional carrera”. Él dijo el martes que la campaña había sido “acordada con los comerciantes de Chueca”. Minutos después, en cambio, AEGAL (Asociación de Empresas y Profesionales para Gays, Lesbianas, Bisexuales, Transexuales de Madrid y su Comunidad), que conforma la entidad organizadora del Orgullo de Madrid (MADO) junto a Cogam y Felgtbi+, lamentó en un comunicado que no había sido consultada “en ningún momento sobre dicho cartel ni campaña”.

La organización empresarial tildó de “inaceptable” que “el colectivo LGTBI sea reducido a estereotipos que estigmatizan, desviando así la atención de la reivindicación y lucha por los derechos de todas, todos y todes, que son el verdadero espíritu del Orgullo”. En Madrid dejó de colocarse la bandera arcoíris en el balcón principal del ayuntamiento cuando la derecha recuperó el poder, en 2019. Y este año se han sumado al boicot instituciones municipales y autonómicas de todo el país gobernadas por PP y Vox.

En València, la alcaldesa, María José Catalá –del PP, pero que gobierna con Vox–, justificó el miércoles no colgar la bandera LGTBI en el ayuntamiento porque tampoco se hace “en el día del ELA o del Alzheimer”. Sus palabras causaron un enorme revuelo tanto entre las fuerzas de la oposición como en organizaciones que defienden los derechos del colectivo, al considerar que estaba equiparando la homosexualidad con enfermedades.

“Hago comparación de días internacionales, no hago ningún tipo de comparación que vaya más allá de días internacionales, sean los que sean. Quien haya pensado que estaba comparando ser una persona LGTBI con una enfermedad se equivoca. Estoy hablando de cómo el Ayuntamiento de València celebra días internacionales, sean los que sean, y qué pancartas se ponen, que ya no se pone ninguna. Eso sí, la pancarta más grande la pone esta noche e Ayuntamiento de València porque se va a iluminar toda su fachada con la bandera LGTBI, por lo tanto, comprometidos con la diversidad”, se defendió después la propia Catalá, que fue apoyada explícitamente por su compañero de partido, el presidente de la Comunitat Valenciana, Carlos Mazón.

Este jueves, la Policía Local arrebató una bandera LGTBIQ+ a los ediles de Compromís cuando intentaban colgarla del balcón del consistorio. “Si Catalá no penja la bandera, fes-ho tu (Si Catalá no cuelga la bandera, hazlo tu)”, dijo Papi Robles, portavoz de Compromís en el ayuntamiento, en un vídeo en el que se aprecia cómo un agente arranca el emblema a los ediles de la oposición.

La bandera sí colgará este viernes en la fachada de Les Corts después de que PP, PSPV y Compromís rechazaran una propuesta de Vox para no exhibirla y que defendió la presidenta de la cámara, Llanos Massó, de la extrema derecha.

Sin banderas arcoíris en Huesca, Cartagena o Toledo

En las capitales de Castilla-La Mancha solo los ayuntamientos de Cuenca y Albacete –en esta última ciudad el PP gobierna en solitario, aunque en minoría– lucirán este año la bandera LGTBI. Son también los únicos consistorios capitalinos en los que no gobiernan PP y Vox. En los municipios de Toledo, Guadalajara, Talavera de la Reina y Ciudad Real no habrá despliegue del símbolo arcoíris en las fachadas consistoriales, con diferentes explicaciones por parte de los gobiernos de las derechas. Y en Guadalajara se ha aludido a mantener el ayuntamiento como un “espacio de neutralidad”, solo con banderas oficiales.

En Toledo, como respuesta a la negativa del Gobierno municipal de colgar, un año más, la bandera en el balcón consistorial, el PSOE local y regional, CCOO, UGT y la delegación de Gobierno de España reaccionaron colocando el símbolo en sus respectivos edificios. Durante el pleno del jueves el alcalde, del PP, ordenó a la Policía retirar el emblema LGTBI colocado en el pleno por concejales del PSOE. En Ciudad Real el ayuntamiento tampoco ha colocado la bandera arcoíris. Y en Talavera de la Reina también gobiernan PP y Vox y tampoco habrá bandera.

En Aragón la principal novedad este Orgullo será que la bandera arcoíris no colgará de la sede del Ayuntamiento de Huesca, donde gobiernan PP y Vox. En la Región de Murcia, el conflicto también fue local y tuvo lugar entre los meses de marzo y abril. En Cartagena, con motivo del Día Internacional de la Visibilidad Trans y a petición del Galactyco, el PP instaló tres banderas LGTBI. Pero Vox lanzó un comunicado pidiendo explicaciones, argumentando que estas banderas “procuran la división artificial entre los cartageneros”. A pesar de que las insignias solo estaban previstas para permanecer izadas una jornada, Vox reivindicó su retirada en redes sociales. “La única bandera que nos representa a todos, sin distinción de orientación sexual, es nuestra enseña”, dijo la extrema derecha, refiriéndose a la bandera de España.

En Asturias, el Ayuntamiento de Gijón no ha lucido este año ni bandera ni pancarta arcoíris, que será sustituida por la iluminación de la fachada del consistorio ya que “el colectivo no solicitó la colocación de bandera o pancarta alguna” en la reunión mantenida con el gobierno a finales del mes de abril, según fuentes municipales.

La asociación de “bigotudos que fuman”

Y en Castilla y León las ciudades de Burgos y Valladolid –ambas en manos de las derechas– tampoco han colocado nada en los balcones de la casa consistorial, mientras que el resto pasarán por la colocación de una pancarta, como en León, o la propia bandera arcoíris, como en Palencia. En las Cortes autonómicas, por tercer año consecutivo tras la llegada de Vox a la Presidencia de la cámara, será el PSOE el que cuelgue en el exterior de sus despachos una pancarta multicolor, como también han hecho en la casa consistorial de Valladolid.

Esta misma semana se evidenciaron las diferencias entre PP y Vox sobre el colectivo LGTBI en Extremadura, que gobiernan en coalición. El equipo de la presidenta, la popular María Guardiola, logró aprobar en el pleno de la Asamblea la puesta en marcha del número 028 de ayuda a las personas LGTBI, pero Vox se burló de la propuestas en los siguientes términos.“ Pertenezco a la asociación de familias numerosas y, a lo mejor, también queremos un número o la asociación de bigotudos que fuman quieren otro”, dijo el diputado de extrema derecha, Javier Bravo.

En la Región de Murcia el conflicto fue local y tuvo lugar entre los meses de marzo y abril. En la ciudad de Cartagena, con motivo del Día Internacional de la Visibilidad Trans, el 31 de marzo, el PP instaló tres banderas pertenecientes al colectivo LGTBI. Vox lanzó un comunicado pidiendo explicaciones, argumentando que estas banderas “procuran la división artificial entre los cartageneros”. A pesar de que las insignias solo estaban previstas para permanecer izadas una jornada, Vox reivindicó su retirada en redes sociales y lo consiguió. “La única bandera que nos representa a todos, sin distinción de orientación sexual, es nuestra enseña”, dijo, refiriéndose a la bandera de España.

*Con información de Carlos Navarro, Francisca Bravo Miranda, Elisa M. Almagro, Leticia Quintanal, Antonio Vega y Javier Ayuso.

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