Page desafía al Ministerio de Cultura y propone a “otras autonomías” crear un premio de tauromaquia conjunto
Al presidente de Castilla-La Mancha le gusta la tauromaquia y no lo esconde. Es habitual su encendida defensa de los festejos taurinos y así lo proclama en declaraciones y actos públicos. Ahora ha vuelto a abrir otro frente con el Gobierno estatal al desafíar al Ministerio de Cultura, que ha decidido no convocar este año el Premio Nacional de Tauromaquia.
Emiliano García-Page, tras conocerse esta misma mañana la decisión del departamento que dirige Ernest Urtasun (Sumar), ha publicado en la red social X su intención de contactar con el sector taurino para crear desde Castilla-La Mancha unos Premios de Tauromaquia.
“Estos premios tienen la ambición también de poder ser coordinados o compartidos con otras autonomías, puesto que pretendemos que tengan alcance nacional e internacional”, ha añadido.
No es la primera vez que Page se enfrenta al Gobierno de Pedro Sánchez por la cuestión taurina. Cuando el Ejecutivo central aprobó el bono cultural para jóvenes y decidió, en un primer momento, no incluir la tauromaquia entre las actividades bonificados, el presidente de Castilla-La Mancha dijo que no le parecía bien “trabajar en el fomento de la cultura excluyendo”. Después, el Tribunal Supremo obligó al Gobierno a la incorporación de estos festejos.
La nueva polémica ha surgido después el Ministerio de Cultura haya anunciado que elimina la tauromaquia del catálogo de premios nacionales que entrega cada año. Es decir, no hará la convocatoria para este año e inicia los trámites para la exclusión definitiva de los toros de estos galardones, según han confirmado a elDiario.es fuentes de ese Ministerio.
El premio nacional de tauromaquia se creó en 2011 para añadirlo a los que ya se daban en Bellas Artes, Teatro, Música u otras disciplinas artísticas. Se estableció una dotación económica de 30.000 euros, 10.000 más, por ejemplo, que los que recibían los ganadores de los premios nacionales de Literatura. El Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero, ya en sus últimos meses, quiso reconocer la tauromaquia como una “disciplina artística” y creó el premio a la vez que traspasaba las competencias del Ministerio de Interior al de Cultura.