La extrema derecha se dispara en las elecciones europeas, según los sondeos
Las elecciones europeas confirman la derechización de la UE y la consolidación de la extrema derecha. Según la proyección de la Eurocámara, las fuerzas de la extrema derecha aumentan su representación con 133 eurodiputados en total frente a los 118 con los que acabaron la legislatura, sin contar a Alternativa por Alemania y al Fidezs de Viktor Orbán, que no forman parte de ninguno de los dos grupos en los que se aglutina.
El Partido Popular Europeo crece hasta los 181 eurodiputados y repite en primera posición. Los socialdemócratas se mantienen en segunda, aunque caen ligeramente (135 escaños frente a los 139 con los que acabaron el mandato). Los liberales experimentan una bajada sustancial de 20 representantes (se quedan con 82) y los verdes, también pasando de 71 a 53 escaños. Ha crecido sustancialmente el grupo de los no inscritos en el que se engloban, entre otros, Alternativa por Alemania o Fidezs.
Con esas cifras, se abre un escenario complejo para las alianzas postelectorales y que ha sido uno de los grandes asuntos de la campaña electoral después de que la candidata del PPE y actual presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, abriera la puerta a pactar con formaciones de la extrema derecha, especialmente con los Fratelli d'Italia de Giorgia Meloni.
La elección de la presidencia del gobierno comunitario depende de un acuerdo de los líderes de los 27, que eligen un nombre que la Eurocámara tiene que ratificar. En este caso , el Parlamento Europeo está compuesto por 720 escaños por lo que se necesitan al menos 361 votos a favor en una votación secreta. Los grupos que forman parte de esa mayoría -populares, socialdemócratas y liberales- superan por poquísimo es cifra (369 escaños). Además, no se puede contar con que funcionen como bloques compactos dado que siempre hay fugas -los populares franceses, por ejemplo, ya han adelantado que no votarían 'sí' a Von der Leyen-.
En 2019, esos tres grupos sumaban 444 escaños y Von der Leyen salió elegida por la mínima (con 383 votos, tan solo nueve por encima de la cifra entonces necesaria). De que la alemana se haya abierto a buscar apoyos en la extrema derecha, en línea con el levantamiento del cordón sanitario a la extrema derecha que las fuerzas del Partido Popular Europeo han hecho en numerosos países. No obstante, la posibilidad de que fuerzas de la extrema derecha entren en la ecuación cuenta con el rechazo de socialdemócratas y liberales. La alianza podría salir, eso sí, mirando hacia los verdes, que la pasada legislatura se posicionaron con la mayoría en numerosas ocasiones y no han descartado dar su apoyo a Von der Leyen si mantiene la apuesta medioambiental a la que la UE ha ido echando el freno.
La extrema derecha gana en un buen puñado de países europeos, según los sondeos nacionales, como Francia o Austria. La Agrupación Nacional de Marine Le Pen ha arrasado con un 32% de los votos doblando al partido del presidente Emmanuel Macron, que se queda en el 15%.
En Alemania, la AfD se ha situado en segunda posición por detrás de la CDU, que repite como principal delegación del PPE con 30 representantes. Los socialdemócratas de Olaf Scholz pierden dos (de 16 a 14) y los verdes bajan de 25 a 16. Con ocho escaños, los liberales logran uno más que hace cinco años.
Aunque el PVV de Geert Wilders no logra reeditar la victoria que obtuvo en las nacionales de noviembre, multiplica su presencia en la Eurocámara, pasando de un eurodiputado a siete. La coalición de socialdemócratas y verdes resiste como primera fuerza, aunque pierde un escaño y se queda con ocho.
¿Qué es lo que provoca ese auge de la extrema derecha en toda la UE? “Difiere de país a país y de votante a votante, pero por supuesto podemos encontrar algunas tendencias y un fenómeno general”, explica a elDiario.es Pawel Zerka, investigador en el Consejo Europeo de Relaciones Internacionales (ECFR, por sus siglas en inglés): “En los últimos años y décadas, los partidos de centro, ya sean de centro-izquierda o centro-derecha, se han vuelto muy similares entre sí, en asuntos como la economía”.
Zerka, que colaboró en el estudio sobre la derechización de la EurocámaraA new political map: Getting the European Parliament election right, apunta a que encontraron “desafección” hacia cómo se gestionaron la pandemia, la ayuda a Ucrania y la agenda verde. “En el tiempo del covid, la derecha radical mostró que ellos eran una alternativa cuestionando la política, como la vacunación masiva o los confinamientos. Y eso les ayudó a construir su popularidad y visibilidad”, explica sin olvidar que se han apoyado en las redes sociales. “La gente se muestra escéptica sobre la forma en que se ha aplicado la legislación verde en la Unión Europea y la mayoría está asumiendo que la Unión Europea ha ido demasiado lejos y no ha dedicado suficiente atención al coste de la vida”, agrega.
“Las guerras y la memoria del covid dan una prima a los partidos de la derecha, que son creíbles cuando hablan de orden, soberanía o defensa frente a los de izquierdas que hablan más sobre solidaridad social o de la agenda verde”, remata el politólogo.
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