Miércoles, 16 de octubre de 2024
El fiscal general del Estado rechaza dimitir y defiende su actuación frente a los "bulos" en el caso de la pareja de Ayuso
“La continuidad en el cargo es lo menos gravoso y más prudente para la institución a medio y largo plazo”, afirma Álvaro García Ortiz en un comunicado
El Supremo abre una causa contra el fiscal general por revelación de secretos tras la querella de la pareja de Ayuso
El fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, ha afirmado a través de un comunicado su intención de seguir en el puesto después de que el Tribunal Supremo haya abierto una causa penal contra él por la querella de la pareja de Isabel Díaz Ayuso por revelación de secretos. Se trata de la primera causa penal que el Tribunal Supremo abre contra un fiscal general en ejercicio. El instructor de la causa será el magistrado Ángel Hurtado, que también investigará a Pilar Rodríguez, fiscal jefa provincial de Madrid.
“En el convencimiento de que la continuidad en el cargo es lo menos gravoso y más prudente para la institución a medio y largo plazo, y de que en puridad refuerza la independencia de la Fiscalía española, anuncio mi intención de seguir ejerciendo mis responsabilidades como Fiscal General del Estado”, sostiene en un comunicado, en el que también defiende su actuación frente a los “bulos” en el caso de la pareja de Ayuso.
Así, mantiene que entre las funciones de la Fiscalía está “informar de los asuntos relevantes” para garantizar el derecho de la ciudadanía a recibir información veraz, “más aún en un caso como este en el que con bulos o falsedades se comprometía la imagen de la institución y de varios de sus integrantes”.
El Tribunal Supremo ha anunciado este miércoles la apertura de diligencias contra Álvaro García Ortiz y Pilar Rodríguez, fiscal provincial de Madrid, por posible revelación de secretos. Los jueces explican que no ven delito en el comunicado del pasado mes de marzo con el que la Fiscalía de Madrid intentó desmentir varios bulos sobre el caso de doble fraude fiscal de la pareja de Isabel Díaz Ayuso, pero sí en la filtración previa a medios de comunicación de los correos que la defensa de Alberto González Amador cruzó con el fiscal que le había denunciado.