Borrell condena "todos los ataques contra civiles" pero apela al derecho de Israel a defenderse
"Condenamos todos los ataques contra civiles y todos significan todos". Son las palabras del alto representante de la UE, Josep Borrell, desde Omán, donde ha conseguido una posición común con los países del Golfo para rechazar el ataque de Hamás a Israel. Una victoria diplomática teniendo en cuenta que algunos de esos estados tienen vínculos con Hamás, una organización que la UE califica como terrorista desde hace años y con la que no tiene relación desde 2007. La condena de Borrell a "todos los ataques contra civiles" se produce después de que el mensaje que ha enviado Bruselas desde el pasado sábado es que Israel tiene "derecho a defenderse".
"Israel tiene derecho a defenderse, hoy y en los próximos días", aseveró la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que hizo explícito ese apoyo colocando la bandera de ese país en la sede de la institución. El comunicado rubricado por el alto representante circunscribía ese derecho a la autodefensa al "derecho internacional frente a los ataques violentos e indiscriminados". Esa es la coletilla que añaden todos los portavoces de la Comisión Europea, pero evitan pronunciarse sobre la magnitud de la respuesta del Gobierno de Benjamin Netanyahu, que ha bombardeado edificaciones incluso de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (UNRWA).
"Estamos viendo una consecuencia de lo que Hamás ha empezado", ha respondido el portavoz de exteriores, Peter Stano, a una pregunta concreta sobre si los cortes de electricidad o de suministro de agua contravienen el derecho internacional. Stano ha señalado que el "ataque continúa" por la existencia aún de rehenes.
Borrell sí ha reclamado que se permita el acceso a servicios básicos, como el agua y la luz, y ha clamado por la protección de los civiles así como la liberación de los rehenes. Es básicamente lo que figura en el comunicado conjunto rubricado con el Consejo de Cooperación de los países del Golfo:
"El Consejo ha expresado su profunda preocupación por los graves acontecimientos en Israel y Gaza y ha condenado todos los ataques contra civiles. Ha hecho un llamamiento a la protección de los civiles, recordando a las partes sus obligaciones en virtud de los principios universales del Derecho humanitario internacional. Además, pidió contención, la liberación de los rehenes y permitir el acceso a alimentos, agua y medicinas de acuerdo con el Derecho Internacional Humanitario, subrayando la urgente necesidad de una solución política a la crisis para evitar que se repita este círculo vicioso de violencia. Los ministros de la UE y del CCG están decididos a deplorar la violencia y a instar a la contención y a la calma a todas las partes, y han acordado proseguir las consultas y mantener su compromiso".
A pesar de los contactos diplomáticos, especialmente con los países de la región, para que cesen las hostilidades, el pesimismo se ha apoderado de los representantes de la UE, que admiten que el ataque de Hamás tendrá un "impacto negativo" en la situación de Palestina e Israel. "Los desafíos estaban antes del sábado [ha señalado Borrell sobre las relaciones con los países del Golfo] y permanecerán", ha expresado sobre la "crisis terrible" para Oriente Medio y el Golfo.
"Lo más importante es evitar que la crisis actual se extienda", ha expresado Borrell, que en los últimos días ha hecho varios llamamientos a que no hubiera una escalada de la violencia a nivel regional. "Nuestra prioridad ahora es frenar la violencia, proteger a los civiles y liberar a los prisioneros", ha asegurado a primera hora de la mañana el alto representante, que ha admitido que la aproximación al conflicto en los últimos tiempos ha sido errónea: "Lo que ha ocurrido significa que nuestra forma de tratar la cuestión de la paz no era la adecuada".
Borrell convocó de urgencia a los ministros de Exteriores de la UE para analizar la situación. A la cita han sido invitados a participar los ministros de Exteriores de Israel y la Autoridad Palestina, Eli Cohen y Riad Malki, respectivamente.
Sobre la mesa estará la polémica sobre la revisión de la ayuda a Palestina que ha anunciado la Comisión Europea y que provocó una agria protesta de varios gobiernos europeos después de que el comisario de Vecindad y Ampliación, Oliver Varhelyi, anunciara la suspensión inmediata de los pagos. El gobierno comunitario corrigió sus palabras y asegura que hizo el anuncio sin el visto bueno del Colegio de Comisarios. No obstante, en un inicio los portavoces de la Comisión dieron por buena la decisión del representante de Viktor Orbán, que ya en el pasado bloqueó fondos a Palestina bajo la premisa de que los libros de texto eran antisemitas.
Von der Leyen ha evitado pronunciarse sobre la polémica, que ha evidenciado las tensiones en el seno de los 27 y de la propia Comisión Europea. Tras zanjar el debate y comunicar oficialmente que no habría suspensión de la ayuda al desarrollo sino una revisión, Borrell advirtió de que “la suspensión de los pagos –castigando al conjunto de la población palestina– habría dañado los intereses de la UE en la región y sólo habría envalentonado a los terroristas". Previamente se había pronunciado el comisario de Gestión de Crisis para dejar claro que la ayuda humanitaria no se vería afectada en ningún caso.
"La presidenta de la Comisión está centrada en la situación en el terreno", ha expresado su portavoz, Eric Mamer, que aseguró que no estaban centrados en el "debate interno de quién debería haber anunciado qué".