Miércoles, 28 de septiembre de 2022
Aragonès suspende su agenda tras la amenaza de una cuestión de confianza de Junts
La primera jornada del debate de política general ha agudizado el conflicto entre ERC y Junts. Los posconvergentes siguen sin aclarar si saldrán del Govern, pero este martes amenazaron al president de la Generalitat, Pere Aragonès, con reclamarle una cuestión de confianza. La última exigencia de Junts ha causado enfado y hastío en el Palau de la Generalitat. Tanto el president como consellers de ERC y Junts han suspendido su agenda este miércoles ante la nueva crisis de confianza entre socios.
En el equipo de Aragonès se considera que la amenaza de una cuestión de confianza por parte de Junts supone retirar la confianza tanto al actual Govern como al president, en lo que supone un paso más en la división entre los dos socios de la Generalitat. Fuentes de presidencia señalan que Aragonès no tiene ninguna intención de presentarse a una cuestión de confianza, que tal y como marca el reglamento del Parlament solo puede celebrarse a instancias del president.
En su réplica de anoche tras el último órdago de Junts, Aragonès ya dejó claro que no pensaba someterse a una cuestión de confianza para no fomentar la "interinidad" de las instituciones, al tiempo que por primera vez invitó a Junts a "tomar decisiones" sobre su continuidad en el Govern tras varios meses de escalada de tensión entre los dos socios.
De las palabras del president se desprende que no será Aragonès quien pulse el botón rojo de la expulsión de los consellers de Junts y que será el partido que comandan Jordi Turull y Laura Borràs quien deba tomar la decisión. Junts puede marcar los tempos de la crisis ya que el partido se comprometió a consultar a la militancia sobre una eventual salida del Govern.
Lo que se vive estos días es el último episodio de una crisis entre los dos partidos independentistas, socios de Govern y a la vez rivales para alcanzar la hegemonía en el sector soberanista. Ambos partidos no han cerrado las heridas que dejó el otoño soberanista de 2017 y a día de hoy sus estrategias políticas son opuestas: mientras ERC ha guardado en un cajón la vía unilateral y apuesta por el diálogo y la acumulación de fuerzas para lograr la independencia, Junts comparte objetivo final pero lo fía a una táctica de confrontación con el Estado.
La falta de confianza entre socios ya se hizo evidente en la formación de Govern de Aragonès, constituido casi al límite del plazo legal ante la falta de acuerdo entre ERC y Junts. Un año y medio después los socios no han resuelto sus discrepancias, hasta el punto de que Turull entonó a principios de septiembre un "así no podemos seguir" que sonó a tambores de crisis de Govern.
En su intervención de este martes en el debate de política general, el portavoz de Junts, Albert Batet, insistió en reclamar al president "garantías y concreciones" para cumplir tres condiciones del acuerdo de Govern que, a su juicio, ERC está orillando: limitar la mesa de diálogo a autodeterminación y amnistía, crear un órgano de coordinación soberanista y unidad de acción en Madrid. Aragonès se mostró abierto a la negociación, siempre que no afectara la estabilidad del Govern.
Con estos mimbres, fuentes de presidencia consultadas por elDiario.es han confirmado que Aragonès ha suspendido sus visitas previstas a dos localidades de la Catalunya central y se quedará este miércoles en el Palau, donde mantendrá varias reuniones. También han suspendido sus respectivas agendas el vicepresident y conseller de Territorio, Jordi Puigneró (Junts), y la titular de Presidencia, la republicana Laura Vilagrà.
Pese a compartir Govern, ERC y Junts no han presentado de forma conjunta sus propuestas de resolución del debate de política general que se votarán el viernes. Hasta ahora era habitual que los socios del Ejecutivo acordaran propuestas de resolución sobre todas las cuestiones, incluido el eje independentista, pero en esta ocasión han presentado sus iniciativas sobre este asunto por su cuenta y solo han pactado las sectoriales.
La petición para una cuestión de confianza de Aragonès será una de las centenares de resoluciones que se votarán. La CUP ha planteado que la Cámara inste a Aragonès a someterse a una cuestión de confianza después de que el president se negara a presentarla al dar por roto el pacto de investidura con los anticapitalistas por su negativa a aprobar los presupuestos de 2022. En cualquier caso, la moción de la CUP obligará a posicionarse a toda la oposición.
El nuevo episodio de la crisis entre socios ha marcado las declaraciones políticas de este miércoles. La secretaria general de ERC, Marta Rovira, ha seguido la estela de Aragonès y ha mantenido que Junts tiene "muchas decisiones pendientes" por tomar, además de criticar que las esté "externalizando" en el Govern. "Junts tiene que decidir qué quiere hacer con el Govern y respecto al acuerdo de claridad [planteado el martes por Aragonès]", ha insistido Rovira en una entrevista en TV3.
Por su lado, Batet ha obviado la negativa de Aragonès a la última exigencia de Junts y en declaraciones a Catalunya Ràdio ha defendido la cuestión de confianza como "una oportunidad para dar más garantías y estabilidad al Govern".
La oposición ha constatado la nueva crisis en el Govern. El jefe de la oposición, Salvador Illa, ha lamentado la "autoreferencialidad" de ERC y Junts en el debate y que ambos partidos "hablaran más de sus problemas que de los de la gente". "El Govern entró débil al debate y salió más débil", ha apostillado Illa en declaraciones a SER Catalunya. "En estos momentos no sabemos si Catalunya tiene Govern", ha valorado el portavoz de los comuns, David Cid.