
El presidente andaluz y candidato del PP a la reelección se escuda en la Ley de Protección de Datos para no contar cuántas afectadas por los diagnósticos tardíos desarrollaron un tumor maligno, y confirma que la Junta tiene en registro seis reclamaciones de víctimas de los cribados, pero «no de fallecidas»
Moreno cifra en 23 las afectadas por fallos en los cribados de cáncer de mama que han desarrollado un tumor
El candidato del PP a la Presidencia de la Junta, Juan Manuel Moreno, ha llegado hasta los últimos días de campaña electoral sin aclarar el impacto real de la crisis de los cribados de cáncer de mama, el mayor escándalo que ha sufrido su Gobierno desde que es presidente, y con el que han percutido todos sus rivales políticos los últimos 15 días.
Moreno ha eludido este jueves aclarar cuántas mujeres afectadas por el escándalo de los cribados de cáncer han desarrollado un tumor maligno como consecuencia de los diagnósticos tardíos. Moreno ha insistido en que “ninguna ha fallecido”, pero se ha escudado en la Ley de Protección de Datos cuando le han preguntado el número de mujeres con un cáncer de mama de las 2.317 afectadas por el escándalo, según el cálculo de la propia Junta.
“Tenemos una Ley de Protección de Datos muy estricta y muchas de las mujeres no quieren que se utilicen sus datos”, ha asegurado Moreno durante una entrevista en la Cadena Ser, a 48 horas para el cierre de la campaña electoral de las andaluzas. El dirigente popular llegó a poner una cifra a las víctimas de la crisis de los cribados, al asegurar que el 1% (23 mujeres) pudo desarrollar un tumor maligno, basándose en “la estadística”.
El consejero de Sanidad y Presidencia, Antonio Sanz, salió enseguida a corregirle, aclarando que ese 1% de mujeres que sí habrían desarrollado una lesión tumoral en la mama no era un dato definitivo del Servicio Andaluz de Salud (SAS), sino “una media mundial”. “Lo que ha venido a trasladar el presidente no es una referencia directa, es una media mundial, que no se aproveche para sacar una conclusión que no es la que el presidente ha trasladado. No ha hablado de las 2.317 mujeres, ha hablado en general”, dijo el pasado diciembre.
Desde entonces, ni la Consejería de Salud ni el SAS ni ahora el presidente y candidato a la reelección del PP han querido poner una cifra al problema de los diagnósticos tardíos de cáncer de mama, que provocaron el cese de toda la cúpula del departamento el pasado noviembre.
El presidente de la Junta reconoció inicialmente un “fallo” en el protocolo de detección temprana de cáncer de mama: miles de mujeres -2.317 según el SAS, el 90% en el hospital Virgen del Rocío de Sevilla- se hicieron una mamografía rutinaria y no fueron avisadas de que el resultado fue “dudoso” o “no concluyente”, y tampoco las llamaron para una una segunda prueba de contraste, como dicta el protocolo. Algunas se enteraron con hasta dos años de retraso y, para entonces, ya habían desarrollado una lesión tumoral, según ha denunció la asociación Amama, que destapó el escándalo.
El abogado de Amama está gestionando cientos de denuncias individuales contra el SAS de las víctimas de los cribados de cáncer. Moreno ha reconocido, este jueves, que la Junta tiene en sus registros “seis reclamaciones” de afectadas, pero ha insistido en que ninguna ha fallecido por ese retraso en los diagnósticos.
Desde el principio, el Ejecutivo de Moreno ha querido tratar a las afectadas por los cribados de cáncer como casos individuales de posibles negligencias del SAS, no como víctimas de un fallo sistémico que tuviera que ver con una gestión deficiente. Algunos responsables del Virgen del Rocío, del área de Radiodiagnóstico, han revelado que el origen de la crisis de los cribados estaba en una acuciante falta de recursos y personal que venían denunciando desde tiempo atrás, sin que el SAS hubiera tomado medidas para corregirlo.
El malestar de la ciudadanía con la sanidad pública, las listas de espera y, en especial, la crisis de los cribados ha protagonizado la campaña de todos los oponentes de Moreno en esta campaña, sobre todo de María Jesús Montero, la candidata del PSOE-A, que ha enfocado estos comicios como “un referéndum por la salud”. El dirigente popular se ha zafado lo que ha podido de este marco mental y ha diseñado una campaña plana, sin sobresaltos ni grandes riesgos, y con actos emocionales dirigidos a subrayar su perfil personal: encuentros con vecinos, abrazos, canciones, vídeos carismáticos…
En el primer debate electoral, en TVE, Moreno no supo responder a los ataques en cascada de los candidatos de PSOE, Por Andalucía, Adelante Andalucía y Vox por el deterioro de la sanidad pública ni por la crisis de los cribados. En el segundo debate, en Canal Sur, el dirigente popular sí ofreció la explicación que hasta ahora ha dado la Junta -“un fallo de comunicación”- y recordó que toda la cúpula de la Consejería de Salud fue cesada de inmediato, como ejemplo de una “asunción de responsabilidades políticas”.
Pero Moreno no respondió a las preguntas sobre el origen del fallo, sobre la supuesta falta de recursos que denuncian los profesionales del Virgen del Rocío ni sobre el número de mujeres que hoy tienen un tumor maligno en el pecho como consecuencia de un protocolo fallido o un diagnóstico tardío. En cambio, el presidente contraatacó a Montero exigiéndole responsabilidades al Gobierno de España por los 46 fallecidos en el accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba).
Moreno se ha quejado este jueves, en la Cadena Ser, de que la candidata socialista le exija explicaciones por la supuesta tardanza de los servicios de Emergencias, dependientes de la Junta, al lugar del siniestro, donde fueron atendidos primero las víctimas del Alvia, que estaba en una zona más accesible, pero se tardó más en llegar a las del tren Iryio, a un kilómetro de distancia y en una zona de difícil acceso.
“¿Qué resolvemos primero? ¿Las razones del accidente de trén que causó 46 muertos o nos centramos en el momento del auxilio a las víctimas del accidente de Adamuz?”, se ha preguntado, tras afirmar que sobre la actuación del 112 está “absolutamente tranquilo, porque llegó una ambulancia por minuto”. El alcalde de Adamuz, el socialista Rafael Moreno, rompió su silencio tras escuchar al candidato del PP en el último debate electoral, y le afeó públicamente que hiciera una “utilización política” de la tragedia.
A un día para el cierre de campaña, Moreno ha vuelto a subrayar que “no tiene ningún interés en pactar con Vox”. Ha recordado que en estas elecciones se ha marcado tres objetivos: que el PP gane las autonómicas, que sea la fuerza más votada en las ocho provincias y que reedite la mayoría absoluta “o se acerque”.
“A ver a qué distancia, porque no es lo mismo quedarse a siete escaños que a uno o dos”, ha dicho, para insistir en que va a “intentar gobernar en solitario en cualquier ámbito”. “No quiero ataduras, no tengo ningún interés en gobernar con Vox”, dice, garantizando que si llega el caso, será él mismo, y no la dirección nacional del PP, el que “asuma la responsabilidad de cualquier contacto” con otras formaciones.
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